
Eventos climáticos recientes demostraron cómo las lluvias intensas, las tormentas y los vientos fuertes pueden causar inundaciones destructivas, arrancar tejados y dañar edificaciones. No hace mucho, en 2016, el Louvre tuvo que desalojar su sótano de forma urgente por el riesgo de inundación del río Sena. Pero ni siquiera hace falta ir tan lejos: hace apenas un año que las crecidas del río Guaíba provocaron estragos incalculables en Porto Alegre, forzando el cierre de instituciones culturales del centro y el traslado urgente de obras a plantas superiores.
Ejemplos como estos muestran cómo la alteración del régimen de lluvias y la frecuencia de eventos extremos pueden ser críticas para la guarda de obras de arte, obligando a instituciones y coleccionistas a adoptar estrategias de prevención y seguridad.
Cómo evaluar el riesgo de su inmueble
En primer lugar, es fundamental conocer las condiciones geográficas y climáticas de la región y estudiar qué efectos extremos pueden ocurrir en función del cambio climático. Los inmuebles que albergan colecciones deben pasar por un mantenimiento periódico de tejados, canalones y sistemas de drenaje, pues las lluvias intensas pueden sobrecargar estructuras inadecuadas.
Medidas preventivas
Entre las medidas preventivas que se pueden adoptar está la reubicación de obras en plantas superiores cuando hay riesgo de inundación. Las piezas voluminosas o frágiles deben estar en áreas seguras o listas para un transporte rápido. Las obras más susceptibles de sufrir daños, como madera, papel y fotografías, deben ser prioritarias en la retirada.
Cuándo mover la colección
Una alternativa segura es mover la colección a un almacén especializado en obras de arte como Clé Chenue do Brasil, cuyas naves se mantienen en las condiciones ideales de humedad, prevención de incendios y seguridad para la guarda de colecciones.
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