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El peligro de la humedad para las obras de arte

·2 min de lectura
Pasillo claro entre recintos privativos cerrados, con conductos morados de climatización recorriendo el techo

La humedad es una de las mayores enemigas de las obras de arte, los libros y los archivos. Pero ¿sabe por qué?

La gran cantidad de vapor de agua en el aire puede servir de disparador para el surgimiento de hongos y moho, que se alimentan de materia orgánica. Es decir, las obras en soporte de papel, tela y madera están entre las más susceptibles a estos organismos que, si no se controlan rápidamente, provocan daños irreversibles.

El moho se reproduce por medio de esporas microscópicas que pueden propagarse fácilmente por el aire. Por eso, una de las maneras más eficientes de combatirlo es simplemente evitar que surja, controlando las condiciones del ambiente.

La humedad ideal para obras de arte

El espacio donde está la colección debe tener una humedad relativa entre el 45% y el 55%: es la franja considerada ideal por museos de todo el mundo. Para hacerse una idea, en verano la humedad relativa del aire en la ciudad de São Paulo puede llegar fácilmente a más del 80% en días de lluvia. En la media anual, ronda el 70%.

La constancia también es importante, pues la variación de la humedad a lo largo del año provoca alteraciones físicas en las piezas. Las telas pueden expandirse cuando la humedad está alta y encogerse cuando baja. Son alteraciones milimétricas, pero que afectan a la superficie de la pintura y pueden llevar al craquelado y a la pérdida de material. En el caso de esculturas en metal, el riesgo es de corrosión y, en papeles, puede producirse amarilleamiento.

En muchos casos, los daños exigen operaciones de restauración caras, cuando no se muestran imposibles de revertir. En otras palabras, la humedad descontrolada puede afectar negativamente al valor de mercado de una obra de arte.

Qué hacer para proteger la colección de la humedad

La humedad relativa del aire trabaja inversamente a la temperatura del ambiente: cuanto mayor el calor, menor la humedad relativa, y lo contrario con el frío. En general, mantener la temperatura del ambiente constante, por medio de un buen sistema de climatización, mejora considerablemente las condiciones de conservación de la obra.

Evitar colocar las piezas bajo luz directa o en paredes que tienen contacto con el ambiente exterior son también buenas medidas de seguridad. Es importante también observar si la obra está sujeta a alguna fuente de cambio de temperatura, como conductos de ventilación o chimeneas.

Las obras guardadas merecen el mismo tratamiento que las obras expuestas, lo que es un desafío, pues no siempre es posible mantener en casa o en la empresa un ambiente con condiciones controladas para garantizar un almacenamiento seguro.

Si ese es el caso, la opción más segura para el coleccionista es recurrir a una reserva técnica privada. En Brasil, Clé Chenue do Brasil es la única empresa que ofrece almacenamiento 100% climatizado, y atiende hoy a algunos de los museos más importantes del país. Conozca nuestros servicios.

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